- Hola.
Me hablaba un chico moreno, de piel paliducha, que andaba encima una bicicleta. Me quedé un momento sorprendida, pues parecía que me conociera, pero luego recordé que llevaba una falda por encima de la rodilla. Otro pesado pensé, y seguí andando hacia la escuela sin darle más importancia.
Un momento después el chico volvió a alcanzarme montado en la bicicleta.
- Esperá un momento, Anaïs, ¡tengo que decirle algo!
Me detuve al momento al oír mi nombre salir de los labios de un desconocido.
- ¿Nos conocemos? le pregunté, sabiendo que no.
- Yo te conozco, pero vos no me conocés, linda.
Me lo quedé mirando, esperando que me dijera de qué. Sin embargo, el chico no dijo nada más, sino que desvió la mirada. Por un momento pareció incomodo, luego se repuso y dijo:
- Conozco a tu hermano.
Al instante algo me subió por la garganta, algo que de tan gordo era me dolía y me impedía hablar. Luego el dolor fue bajando hasta llegar al pecho y reposar allí. Me dio un mareo y creí que me iba a desvanecer. El muchacho se dio cuenta, estoy segura, pero calló. Al cabo de un eterno minuto, pude decirle:
- ¿Conociste a mi hermano? ¿Cuándo?
- Bueno
no te asustés
hace poco que le conocí.
Sentí que me venían todos los males. Anaïs, centráte.
- Creo que te estás confundiendo, mi her
- Sos Anaïs, ¿no? Y tu hermano es Jonathan.
- Sí, pero
mi hermano
él
- Sí, lo sé.
- Entonces, ¿qué querés? le respondí enojada y le propiné un empujoncito, dispuesta a irme seguidamente, sin embargo, aquel pequeño contacto, me hizo darme cuenta de que había algo que no cuadraba. ¡Pero si no pesás nada! ¡Parecés de cartón blando!
- ¿Te puedo contar un secreto, chabona? me dijo con una sonrisa, como si nada hubiera pasado. ¡¡¡¡soy un espectroooooooo!!!! dijo riéndose, imitando la típica voz de los fantasmas de los dibujos infantiles.
Yo callé. No sabía qué responderle, pero empezaba a preguntarme si estaría loco. Como vio que yo no decía nada, siguió:
- Dale, chabona, ¡por qué no decís nada! Voy a tener que seguir hablando yo. Vengo de parte de tu hermano, quiere que te diga que tenés tu regalo de cumpleaños en el último cajón del armario de su pieza.
- ¿Qué? susurré, sin creer lo que oía.
- ¡Eso, ché! El pibe tenía preparado tu regalo, pero murió antes de dártelo.
- ¿Y vos como sabés eso?
- Porque me lo ha dicho y me he pedido que te lo dijera porque ha visto que no pensás volver a entrar en su pieza.
Preparó la bici para arrancar, pero al último momento sonrió, me dio un fugaz beso en la mejilla, una suave brisa en la piel helada, y dijo:
- ¡Ya tiene razón el pibe al decir que sos tan linda!
Montó en la bici y empezó a pedalear. Pocos metros avanzó ante mis ojos, con la mano alzada despidiéndose, en el aire se desvaneció y nunca más volví a verle.












Comments
Sí, sí, mola bastante. Está increíble!!! Muchísimas gracias!!!!
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...Soy el viento susurrante que corrompe los sentidos...
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Hear the ticking of a clock, the sound of life itself. No one really wants to die to save the world.
My
Miembro de : ~circulo-artistico y ~Extremenians-deviant
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...para al final no simplemente morir, sino perdurar en la memoria...
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~_- Fly away with me tonight -_~
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